Es probable que hayas llegado a este artículo porque sientes una presión molesta al fondo de la boca, o quizás porque tu dentista te ha mencionado de pasada que «esas muelas de ahí atrás tienen mala pinta».

Automáticamente, la palabra «cirugía» aparece en tu mente y te entra el pánico. Tranquilo/a, es normal. Las muelas del juicio (o terceros molares) tienen muy mala fama, pero no siempre son las villanas de la película.

En nuestra clínica dental en Jerez nos encontramos a diario con pacientes que creen que deben quitárselas obligatoriamente «por si acaso». Hoy vamos a explicarte, sin palabras raras, cuándo es necesario actuar y cuándo puedes dejarlas tranquilas.

¿Qué son y por qué salen tan tarde?

Las muelas del juicio son los últimos dientes en aparecer. Suelen asomar (erupcionar) entre los 17 y los 25 años, una edad en la que se supone que ya tenemos «juicio» o madurez, de ahí su nombre.

El problema principal es de espacio. Imagina que intentas aparcar un coche grande en una plaza donde ya hay motos aparcadas. Si hay sitio, genial. Si no lo hay, el coche se quedará mal aparcado, chocará con las motos o se quedará atascado a la entrada. Eso es exactamente lo que le pasa a tu muela del juicio.

¿Cuándo SÍ hay que extraer las muelas del juicio?

No se quitan por capricho. Generalmente, recomendamos la extracción (exodoncia) en estos 4 casos concretos:

Falta de espacio (Muelas impactadas o retenidas)

Si la muela intenta salir pero no tiene hueco, puede quedarse «atrapada» dentro del hueso o debajo de la encía. A veces crecen tumbadas, empujando contra la muela de delante (el segundo molar). Esto es peligroso porque puede dañar la raíz del diente sano o provocar apiñamiento, aunque esto último tiene debate científico.

Infección recurrente (Pericoronaritis)

Esta es la causa más común de dolor agudo. Ocurre cuando la muela ha salido solo un poquito (está semi-incluida). Se forma un capuchón de encía sobre ella donde se mete comida y bacterias que el cepillo no puede limpiar. Resultado: la encía se inflama, duele mucho, puedes tener mal aliento e incluso dificultad para abrir la boca. Si te pasa esto a menudo, hay que quitarla.

Caries imposibles de curar

Al estar tan al fondo, es muy difícil llegar bien con el cepillo de dientes. Si te sale una caries profunda en la muela del juicio y no podemos acceder bien para empastarla o hacer una endodoncia con garantías, lo más práctico es extraerla.

Quistes

En casos menos frecuentes, el saco donde se forma la muela dentro del hueso puede llenarse de líquido y formar un quiste, lo cual puede dañar la mandíbula o los nervios cercanos.

¿Cuándo NO es necesario quitarlas?

Esta es la parte que mucha gente desconoce. Si tus muelas del juicio cumplen estos requisitos, pueden quedarse contigo toda la vida:

  • Han salido completas y rectas: Tienen su sitio y no molestan a nadie.
  • Muerden bien: Encajan con la muela contraria y sirven para masticar.
  • Están sanas: Puedes limpiarlas bien y la encía de alrededor está rosa y fuerte.

«Me da miedo que me duela la extracción»

Es el miedo número uno. Pero la odontología ha avanzado muchísimo. Hoy en día, quitar una muela del juicio es un procedimiento rutinario.

  • Durante la intervención: No sentirás dolor. Usamos anestesia local muy potente. Sentirás presión (como si empujaran), pero no dolor agudo. Además, si eres muy nervioso, en nuestra clínica contamos con opciones de sedación para que estés totalmente relajado.
  • El postoperatorio: Los primeros 2 o 3 días puedes tener la cara un poco hinchada (efecto «hámster») y alguna molestia, pero con la medicación que te recetamos y aplicando frío local, es muy llevadero.

Consejos rápidos para después de la extracción

Si finalmente te toca quitártelas, aquí tienes los trucos para recuperarte rápido:

  • Hielo: Ponte hielo en la mejilla (por fuera) las primeras 24 horas a ratos.
  • Dieta blanda y fría: Yogures, helados, purés templados… Evita cosas calientes o picantes.
  • No escupas ni uses pajitas: Al succionar o escupir fuerte puedes desalojar el coágulo que tapa la herida y volverá a sangrar.

No dejes que el miedo te paralice. Si notas molestias al fondo de la boca, lo mejor es hacer una radiografía panorámica para ver qué está pasando ahí abajo. A veces, una simple revisión a tiempo te ahorra días de dolor e infecciones.

Si vives en Jerez y tus muelas del juicio te están «dando la lata», ven a vernos. Evaluaremos si tienen sitio para salir o si es mejor decirles adiós antes de que den problemas.

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